Lo has visto en películas y series de televisión, los ingleses manejan de lado izquierdo, algo que dista mucho de los hábitos de conducción de este lado del mundo. Y, aunque pudiera parecer una peculiaridad inglesa, lo cierto es que se estima que alrededor del 35% de la población mundial lo hace. ¿El motivo? Puede estar relacionado con la historia, la seguridad y la comodidad. Desde sus orígenes en la época romana, hasta su establecimiento como norma inglesa, conducir de lado izquierdo es más que una simple costumbre, es hora de que conozcas la razón de ser de este hábito.
El legado romano y su influencia en el tránsito inglés
La historia refiere que, durante la antigua época romana, aquellos que viajaban a caballo estaban constantemente expuestos a amenazas a lo largo de su camino. No hay que pensar demasiado para deducir hacia dónde conduce este razonamiento. Al ser la mayoría de los romanos diestros montar a caballo a la izquierda permitía la facilidad de desenvainar la espada con mayor rapidez en caso de enfrentarse a un ataque.
Esta práctica se convirtió en costumbre a través de generaciones, tanto así que los soldados romanos la conservaron, durante sus marchas. Transformándose en un hábito que se conservó con el paso de los años.
Una tradición que se convirtió en Ley
Los entendidos del Derecho sabrán que la costumbre es una de las fuentes de la Ley, y eso se ve materializado en el mundo de la conducción inglesa. Los primeros vestigios de la norma relacionada con la conducción a la izquierda, vieron la luz en el 1300 d.C., fue entonces cuando el Papa Bonifacio VIII determinó que cada peregrino que se apersonara ante el Imperio Romano debían permanecer a la izquierda. Muchos años después, específicamente en el año 1773 emergió la denominada Ley General de Carreteras, en la cual fue establecido que todo jinete debía transitar de lado izquierdo. Un siglo más tarde, conducir del lado equivocado se convirtió en un delito.
Cambio de dirección con la llegada de la Revolución Francesa
Fue con la llegada del gran Napoleón Bonaparte, uno de los principales pilares de la Revolución Francesa de 1789, que llegó un cambio significativo en la dirección del tráfico en la mayoría de Europa. Esto se debió a que Napoleón era zurdo lo que hizo que prefiriera que desde entonces todo el tránsito corriera por el lado derecho para poder liderar cómodamente sus ejércitos. Marcando así un antes y un después en la dirección del tráfico en todos los territorios conquistados por él, comenzando las diferencias culturales y logísticas entre Inglaterra y Francia.
Gracias a la expansión de Francia en ese entonces, la mayoría de zonas conquistadas se acostumbraron a ir por el lado derecho de la vía, algo que se puede seguir viendo en la actualidad en la mayoría de esas poblaciones. Sería décadas después, al finalizar la Segunda Guerra Mundial que esta medida se convirtió en norma, gracias a la Convención de Ginebra sobre Circulación Vial en el año 1949. Con esto, la mayoría de países europeos continuó circulando por el lado derecho, a excepción de Inglaterra, nación que decidió seguir su marcha por el lado izquierdo al igual que muchas de sus colonias.
Autenticidad y seguridad: Más que solo manejar
Para los ingleses conducir de lado izquierdo representa tradición y costumbre, pero más allá de eso, se trata de una práctica que se ha mantenido en el tiempo por relacionarse con la seguridad. Hay quienes afirman que conducir a la izquierda permite que el ojo dominante (el derecho) tenga un mayor campo de visión y detección de vehículos, lo cual puede estar asociado a una reducción en la incidencia de accidentes de tránsito. Aunado a ello, esta práctica puede ser considerada como un distintivo de la comunidad británica, y una demostración de la poderosa influencia que el pasado tiene en la vida actual. Y es que, tal es así, que más del 30% de la población mundial conduce de lado izquierdo, lo cual ya de por sí es prueba fehaciente de su trascendencia.
La evolución de los vehículos y la tecnología en la conducción
A medida que la tecnología avanzaba y con la entrada de los vehículos a motor, las normas relacionadas con la conducción cobraban cada vez más relevancia y se hacían más determinantes. A razón de ellas, grandes fabricantes de vehículos británicos, se dieron la tarea de diseñar vehículos con el volante de lado derecho, con la intención de facilitar la conducción y optimizando el tránsito a través de las carreteras. Hasta el sol de hoy, no solo la norma, sino también los vehículos se mantienen como un sello distintivo de los ingleses, siendo reconocidos en todo el mundo gracias a esta peculiaridad.