Todos hemos experimentado trabajos difíciles en nuestra vida, pero créeme cuando te digo que la tenemos fácil en comparación con nuestros abuelos.
Desde utilizar químicos tóxicos que causan cáncer, hasta la excavación de cadáveres de forma ilegal, a continuación te mostraré los 10 trabajos más bizarros y extraños de los años 50 que te harán amar más tu trabajo actual.
Número 1. Resurreccionista
También conocidos como ladrones de cuerpos, los resurreccionistas se encargaban de retirar ilícitamente cadáveres de los cementerios para después venderlos, generalmente a escuelas de anatomía.
Sin embargo, con la llegada de cambios legales que permitían a las escuelas de medicina poder usar y conservar cuerpos donados durante meses, llegó el final de la macabra labor de los resurreccionistas para finales del siglo XIX.
Número 2. Rociador de pesticida con arsénico
Hasta finales de la década de 1950, los agricultores tenían que recurrir a los pesticidas con arsénico para dar fin a las plagas que amenazaban con acabar con sus cultivos.
La mala noticia es que la exposición a estos pesticidas no sólo elimina a los insectos invasivos, sino también a otras especies beneficiosas para el medio ambiente, como las abejas.
Sin mencionar el peligro de la exposición al arsénico para seres humanos, ya que causa aumenta el riesgo de sufrir diabetes, enfermedades cardiovasculares, lesiones en la piel e incluso cáncer.
Afortunadamente, en 1948 se dio por terminado el uso del arsénico en los pesticidas gracias a una ley promulgada en el estado de Nueva York.
Número 3. Vendedores de carne para gatos
Durante los siglos XIX y XX surgió un oficio bastante peculiar: el vendedor de carne para gato.
Eran vendedores ambulantes que empujaban una carretilla y gritaban “¡Ca-doe-mee!” por las calles para llamar a sus clientes. La comida consistía de carne y despojos de caballo.
Sin embargo, con la salida de comida comercial para gatos, como los de la empresa Spratt, la necesidad por estos vendedores quedó en el pasado.
Número 4. Niños chimenea
Los niños trepadores o niños chimenea se encargaban de limpiar desde dentro las chimeneas de fábricas, aprovechando su pequeño tamaño.
Sobra decir que este trabajo era bastante duro y peligroso, exponiendo a los niños a múltiples riesgos para su salud a corto y largo plazo.
Estos pequeños, por cierto, estaban bajo el cuidado de un deshollinador, quien a su vez había sido un niño chimenea, pero que era demasiado grande como para hacer el trabajo él mismo.
Con el desarrollo de leyes más estrictas para evitar la labor y explotación infantil, así como con la aparición de múltiples accidentes, esta práctica se abandonó a finales del siglo XIX.
Número 5. Barrendero de Cruce
Los barrenderos de cruce se encargaban de limpiar el camino de la gente a medida que iban cruzando las calles urbanas sucias a cambio de una propina.
Las opiniones de la gente respecto a este trabajo eran variadas, pues mientras algunos argumentaban que era una profesión noble y beneficiosa ya que ayudaban a limpiar las calles, otros se quejaban de que los barrenderos de cruce eran muy hostigosos y realmente no limpiaban, sólo empujaban la basura.
Con la llegada de una mejor planeación del barrido de las calles por parte del gobierno de la ciudad, el aumento de autobuses y el reemplazo de caballos por vehículos motorizados, este tipo de ocupación desapareció.
Número 6. Computadora humana
Una computadora humana era un individuo que se encargaba de realizar cálculos para una gran diversidad de tareas, como tablas matemáticas, pronósticos meteorológicos, astronomía y otros campos importantes.
De hecho, estos trabajadores tuvieron un papel importante en momentos históricos como la Segunda Guerra Mundial y la carrera espacial.
Con la llegada de las calculadoras, y después de las computadoras comunes, el trabajo de las computadoras humanas fue reemplazado, pues además de que eran más lentas, también eran más caras y propensas a errores.
Algunas de las últimas personas que trabajaron como computadoras humanas pasaron a ser programadores.
Número 7. Lacayos
Un lacayo era un trabajador doméstico varón con tareas varias, como servir la mesa y acompañar a su empleador a todos lados, para encargarse de cargar el equipaje y brindar seguridad.
Generalmente, el lacayo tenía que ir corriendo al costado del carruaje de su empleador y estar listo para abrir y cerrar la puerta.
Los lacayos eran en realidad un lujo, y después de la Primera Guerra Mundial se volvieron una labor muy rara hasta que desaparecieron casi por completo a mediados del siglo XX.
Número 8. Despertadores humanos
Los Knocker-up o despertadores humanos se dedicaban a caminar por las calles de la ciudad y despertar a las personas para que llegaran a sus trabajos a tiempo.
Usaban sonajeros, martillos blandos, palos largos de bambú e incluso cerbatanas para tocar las ventanas de sus clientes durante la madrugada y no se retiraban hasta que estaban seguros de que estuvieran despiertos.
Estos trabajadores eran comunes en ciudades industriales de Irlanda e Inglaterra, cerca de minas o fábricas donde se tenía que cumplir con un horario.
Entre las décadas de 1940 y 1950, la profesión de Knocker-up se perdió como tantas otras debido a la tecnología y los despertadores.
Número 9. Tamborilero militar
Un tamborilero era responsable de los tambores militares utilizados en el campo de batalla, los cuales marcaban el ritmo del paso de marcha de las tropas y las órdenes de los oficiales.
Por lo tanto, eran muy importantes y a menudo uno de los primeros blancos del enemigo.
Sin embargo, el trabajo se volvió obsoleto para la guerra moderna, por lo que se retiraron de sus funciones en septiembre de 1914.
Número 10. Cortador de hielo
El comercio del hielo o agua congelada, fue un gran negocio en el siglo XIX y principios del siglo XX.
Consistía en la recolección, transporte y venta a gran escala de hielo natural para consumo doméstico y comercial.
Los cortadores de hielo se encargaban de localizar áreas de hielo grueso, como estanques y arroyos, para luego cortar grandes bloques de la superficie y transportarlos en neveras para su posterior envío por barco o ferrocarril hasta su destino final por varias partes del mundo.
La llegada de nueva tecnología de refrigeración y producción de hielo hizo que la demanda del corte manual desapareciera a mediados del siglo XX.
Conclusión
Es bastante extraño ver cómo los oficios van cambiando y transformándose con la llegada de nueva tecnología y puntos de vista, pero sin duda nadie extrañará los oficios que acabamos de ver en este vídeo.
¿Qué te parecieron estos trabajos? ¿Realmente valían la pena? ¿Podrías imaginarte en uno de ellos? ¡Explicanos tu respuesta en los comentarios!