María Callas dejó a su esposo, renunció años después a su nacionalidad estadounidense y lo apostó todo por Aristóteles Onassis. Pero sin saberlo, y quizás sin esperarlo, lo que hizo fue entrar en una relación de dominio y control psicológico que, según diversos testimonios, incluyó abuso físico y el consumo de sustancias.
La mujer que llenaba la Scala de Milán y a la que llamaban la Divina pasó nueve años junto al hombre más rico del Mediterráneo. Y al final de esos nueve años no tenía marido, no tenía nacionalidad, no tenía hijo y no tenía voz. Esta es la historia de cómo lo perdió todo.
Callas tuvo un primer matrimonio marcado por el control y la explotación

María Callas tenía solo 25 años cuando se casó en 1949 con el empresario italiano Giovanni Battista Meneghini quien tenía 27 años más que ella. Pero el matrimonio al que ella accedió por amor pronto se convirtió en prisión y una continua explotación comercial. El empresario supo ver el talento de Callas y se convirtió en su mánager, siendo el responsable de contactar con los grandes teatros y óperas de Europa y Latinoamérica, lo que sin duda dio un impulso gigante a su carrera como cantante.
Sin embargo, todo el dinero que Callas generaba era administrado por su esposo, quien lo utilizaba para pagar deudas e incluso lo distribuyó entre diversas cuentas a su nombre en distintos países. El matrimonio por amor se desvaneció con rapidez. De pronto, Callas se encontró sometida a una agenda intensa de recitales y presentaciones que la llevó a recorrer el mundo y a generar grandes ingresos, pero que, al mismo tiempo, la obligaba a permanecer recluida en casa cuando no estaba de gira. Esa dinámica terminó por erosionar por completo el afecto que sentía por Meneghini.
Callas y Onassis el inicio de un romance extramatrimonial

Cuando Callas conoció a Aristóteles Onassis, ambos estaban casados. Fue en Venecia, en septiembre de 1957, durante una fiesta organizada por la periodista de sociales Elsa Maxwell. Al parecer, el interés entre ambos fue instantáneo y recíproco; sin embargo, no se dio nada más entre ellos hasta dos años más tarde, cuando Onassis invitó a Callas y a su marido a un crucero en su yate, el Christina, junto a él y su esposa Tina.
El crucero zarpó en el verano de 1959 —julio y agosto— y entre los invitados iba nada menos que Winston Churchill. Fue allí donde inició el romance entre Callas y Onassis. La cercanía entre ambos resultó tan evidente que, al terminar la travesía, los dos matrimonios estaban rotos: Callas se separó de Meneghini casi de inmediato y el matrimonio de Onassis con Tina también se desmoronó.
Después de aquel verano, a Callas y Onassis se les comenzó a ver con más frecuencia en público, pero ambos negaban estar en una relación sentimental y afirmaban que solo eran amigos, contradiciendo lo que publicaban los tabloides. Eso sí, ambos confirmaron que sus matrimonios se habían terminado.
Dos divorcios y la confirmación de un amor exuberante

En 1959 tanto Callas como Onassis iniciaron sus procesos de divorcio. El de Onassis fue iniciado por su esposa alegando adulterio con una mujer cuyo nombre incluía las iniciales “J. R.”, nunca acusó a Callas de adulterio.
El caso de Callas fue más complicado. Italia no permitía el divorcio —no lo haría hasta 1970—, de modo que lo único que pudo obtener en 1959 fue una separación legal de Giovanni Battista Meneghini, a quien acusaba de haberla controlado y de haberse quedado con buena parte de su dinero. Aquella separación la liberó de convivir con él, pero no la dejó libre para volver a casarse.
Siete años más tarde, en 1966, Callas renunció a su ciudadanía estadounidense y se convirtió en ciudadana griega. El motivo era estrictamente legal: bajo la ley griega de entonces, solo el matrimonio celebrado por rito ortodoxo tenía validez para un ciudadano griego, de modo que al cambiar de nacionalidad su matrimonio civil con Meneghini quedaba, en la práctica, como si nunca hubiera existido. Callas quedaba libre para casarse.
Fue el sacrificio más grande de su vida privada, y lo hizo pensando en un hombre que jamás tuvo la intención de casarse con ella. Dos años después, Onassis se casaba con Jackie Kennedy.
Una vez Callas y Onassis iniciaron sus trámites de divorcio y separación respectivos, dieron a conocer al mundo su relación amorosa. Una relación que duró aproximadamente una década, desde 1959 hasta 1968. Período en el cual viajaron, salieron juntos continuamente y también se amaron con pasión, desenfreno y violencia. Al punto de que el abuso físico y psicológico estaban presentes.
Algunas fuentes cercanas a la pareja e historiadores que han buscado reconstruir su relación, afirman que la pareja cayó en un bucle de deterioro debido al abuso de sustancias como drogas que, al parecer, Onassis administraba a la cantante para tener relaciones íntimas, así como por los abortos espontáneos de Callas y un aborto provocado que Onassis la obligó a realizarse bajo amenaza de culminar la relación si decidía continuar con el embarazo.
Callas se enteró tres semanas antes de la boda: Onassis eligió a Jackie Kennedy

Onassis nunca quiso casarse con María Callas, en su lugar eligió casarse con Jackie Kennedy, la viuda del presidente Kennedy. El matrimonio se celebró el 20 de octubre de 1968, Callas supo los planes de Onassis solo tres semanas antes.
Sin embargo, a pesar de este matrimonio, Onassis continuó frecuentando a Callas en París e incluso pagó por su departamento. Se dice que se veían al menos una vez al mes y que el amor continuaba intacto, aunque ellos aseguraban solo ser amigos. Incluso llegaron a salir juntos en público.
La esposa de Onassis Jackie no llegó a conocer en persona a Callas, pero se sabe que la tensión entre ambas como rivales existía y que cuando Onasis cayó enfermo de neumonía en el hospital, Jackie prohibió a Callas visitarlo.
Un amor que solo la muerte pudo separar

Aristóteles Onassis fue internado en el Hospital Americano de París (Neuilly-sur-Seine) en febrero de 1975 para una operación de vesícula biliar, con un cuadro de fondo de miastenia gravis, una enfermedad donde tu sistema inmune ataca a la conexión entre nervios y músculos, haciendo que tus músculos se apaguen poco a poco hasta afectar tus músculos respiratorios y llevarte a la muerte. Hoy en día con los medicamentos inmunosupresores modernos ya hay mayor esperanza de vida, pero en 1975 a penas se empezaba a tratar esa enfermedad con anticolinérgicos.
Al estar hospitalizado Onassis enfermó de neumonía. A pesar de la prohibición de Jackie, Callas logró acceder a su habitación y acompañarlo por al menos una hora, para despedirse finalmente de su amor eterno. Onassis falleció el 15 de marzo de 1975. Dos años después, en septiembre de 1977, María Callas falleció de un infarto en su casa en París.
El éxito, el dinero y la fama no bastan para sostener una vida plena. En María Callas, esa distancia se hizo aún más evidente, porque, a pesar de su talento y su prestigio, sus relaciones afectivas estuvieron atravesadas por expectativas insatisfechas y por una búsqueda constante de estabilidad emocional que nunca terminó de encontrar, lo que la llevó con frecuencia a vínculos poco favorables para su bienestar.
