María Callas cantó 47 personajes distintos. Ganó un Grammy. Cambió para siempre la forma en que se interpreta la ópera. Y para cuando cumplió 41 años, ya no podía sostener una función completa.
No murió joven. No sufrió un accidente. No hubo un momento único que lo explique todo. Su instrumento simplemente dejó de responder, y lo hizo mientras ella estaba en la cima absoluta de su fama.
¿Qué apagó la voz de María Callas?
La infancia difícil de María Callas en Nueva York

María Callas nació bajo el nombre de María Anna Sofía Cecilia Kalogeropoulos en Manhattan, Nueva York, el 3 de diciembre de 1923. Su familia había llegado a Estados Unidos apenas unos meses antes, procedente de Grecia.
La infancia de María no fue feliz. Según ella misma contaba, vivía atormentada por las continuas disputas entre sus padres y por el favoritismo que mostraban hacia su hermana mayor, a quien consideraban más alta y atractiva.
Aun así, y pese a ese ambiente familiar difícil, María logró desarrollar un talento que le daría refugio y se convertiría en su tabla de salvación personal: el canto. Desde chica comenzó a cantar en el colegio y a cultivar su voz, lo que pronto se transformó en una vía de expresión y crecimiento.
La voz con la que María Callas sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial

Cuando su madre regresó Grecia, María tenía unos 13 años. Allí logró ganar una beca para estudiar en el Conservatorio Nacional (Ethnikon Odeion). Allí logró ganar una beca para estudiar en el Conservatorio de Atenas donde aprendió la impostación vocal y los diferentes matices que luego le darían la fama.
Según recuerdan sus maestros, era una chica muy disciplinada y talentosa que buscaba siempre cantar los tonos más difíciles, así como las escalas, trinos y colores más variados. Entre sus maestros destaca Elvira Hidalgo.
Cuando María cumplió los 15 años, ya cantaba ópera e interpretó el papel de Santuzza en Cavalleria rusticana. Su primera aparición con la Ópera Nacional Griega fue en 1941, en Boccaccio de Suppé, a los 17 años.
Durante esta época, la Segunda Guerra Mundial estaba en marcha y María continuó cantando para sobrevivir ella y también quienes la rodeaban. Cantó para sostener las fuerzas, para que unos soldados británicos pudieran escapar de su casa mientras distraía con su hermosa voz a los soldados que los buscaban. Cantó también ante los soldados para ganar dinero y así poder sostener a su familia, que pasaba por duros momentos económicos causados por la misma guerra. María utilizó su voz para cantar y sobrevivir.
Fue en plena Segunda Guerra Mundial cuando al fin tuvo su papel protagónico en la Ópera de Atenas al interpretar la ópera Tosca a los 18 años.
El registro vocal de María Callas y su obsesión por la perfección

María cantaba como soprano, es decir, su tono de voz era muy agudo. Sin embargo, también podía dar otros tonos a su voz, llevándola un registro grave con color casi de contralto, tonos graves que para una soprano pueden resultar muy difíciles y desafiantes.
Para lograr estas variaciones en su tono de voz, María practicaba mucho: entrenaba su voz todos los días y cantaba todas sus óperas muchísimas veces, tanto en solitario como con sus compañeros y la orquesta, hasta lograr los tonos correctos y que transmitieran la sensación necesaria.
Debido a esta necesidad de perfeccionismo, la cantante no solo ganó el recelo de sus compañeros de canto, sino que también comenzó a afectar su voz poco a poco. A menudo le ocurría que todo salía a la perfección en un ensayo y, al día siguiente, nada salía igual, lo que le causaba incomodidad y frustración. Pero María llegó a aceptar las imperfecciones de su voz y a aprovecharlas para dar el dramatismo necesario a su actuación.
Presentaciones continuas, giras mundiales, discos: una década y media de canto que atentó contra su voz

Si hay algo que la mayoría de los cantantes de ópera hacen es distanciar sus presentaciones y elegir muy bien cuáles asumir, para poder dar a su voz el tiempo necesario de recuperación y, a la vez, mantenerla cuidada.
Pero María Callas no se permitió descansar. Una vez alcanzó el reconocimiento internacional con su debut, ya no se detuvo. Comenzó a asumir presentaciones tras presentaciones y llegó a tener varias óperas al mismo tiempo, lo que exigía un mayor esfuerzo de su voz.
Igualmente, grabó discos en los cuales su técnica vocal era más exigente, pues quería lograr que se escuchara como si estuviese en una presentación real, y los estudios de grabación permiten captar detalles que en vivo no son tan perceptibles.
Al mismo tiempo, asumió giras mundiales, lo que sumó más estrés a su voz. Este esfuerzo continuo la hizo faltar a diversos compromisos: en algunos casos porque su voz se encontraba afectada; en otros, porque no se sentía a gusto con la presentación en sí. Las cancelaciones fueron tantas que llegó a recibir denuncias por incumplimiento, pero lograron subsanarse con nuevas presentaciones.
Hablamos de una década intensa que inició a principios de los años cincuenta, con María Callas ganando fama y experiencia en Europa y Suramérica, hasta su debut en Estados Unidos en 1954. Luego siguió todo un periodo de mucha exigencia que, en 1956, a los 33 años, hizo notorio el debilitamiento de su voz.
Continuó cantando, esforzándose, pero a finales de la década ya su voz no era la misma. En la década de 1960 su registro vocal era débil y, en 1965, con solo 41 años, María Callas interpretó su última ópera, con dificultad y dolor.
Del sobrepeso a la delgadez extrema: el camino de una voz que se apagaba lentamente

María Callas vivió mucho tiempo inconforme con su cuerpo y su peso. Desde niña había sido tratada como gorda por su familia y sus maestros, lo que agravó la forma como se vería a sí misma.
Cuando fue invitada a interpretar Madame Butterfly, lo rechazó porque sabía que era extremadamente difícil y su sobrepeso no la dejaría. En ese entonces pesaba 93 kilos. Decidió entonces adelgazar y lograr una figura al estilo de la famosa y estilizada Audrey Hepburn, y lo consiguió mediante dietas extremas. En un período de dos años, entre 1953 y 1954, alcanzó una figura muy delgada y perdió masa muscular general. Aunque logró su objetivo estético, este cambio coincidió con una etapa en la que su voz comenzó a mostrar signos de fragilidad.
La pérdida de peso por sí sola no explica necesariamente un deterioro vocal, ya que los cantantes pueden mantener la musculatura respiratoria y de sostén mediante entrenamiento. Sin embargo, en el caso de Callas, la combinación de adelgazamiento rápido, exigencia técnica constante y un calendario de trabajo muy intenso pudo haber afectado la coordinación respiratoria y el equilibrio muscular necesarios para el canto lírico.
El misterio médico detrás del final de María Callas

Luego de retirarse de los escenarios, Callas continuó grabando discos, pero ya su voz no era igual. Se volvió adicta a pastillas que ayudaban con el dolor y la desinflamación.
¿Por qué perdió la voz?, Hay una hipótesis hecha 25 años después de su muerte hasta el año 2022 por el médico italiano Mario Giacovazz en la cual María tenía la enfermedad autoinmune llamada “dermatomiositis”, un padecimiento que se caracteriza por la inflamación de los tejidos musculares y la piel. Esta enfermedad suele atacar la garganta y el esófago, lo que pudo haber incidido en la pérdida de la capacidad vocal de la cantante.
Aunque en 1969 grabó una película y, entre los años 1973 y 1974, realizó una última gira mundial con el tenor Giuseppe di Stefano, su voz ya nunca sonó igual. Recibió aplausos, pero también la dura crítica de que su voz se había apagado. Finalmente, María Callas falleció de un infarto fulminante al corazón a la edad de 53 años, en París, el 16 de septiembre de 1977.
La impresionante voz de María Callas la hizo merecedora de reconocimientos y también de duras críticas. Pero, sin dudas, su legado musical es insuperable en cuanto a la música clásica, la ópera y el bel canto. Llegó a cantar 47 personajes, grabó discos y ganó un premio Grammy póstumo en 2007 en reconocimiento a toda su carrera.
