El género humano habita sobre la Tierra desde hace millones de años; al inicio, estaba conformado por gran diversidad, es decir, distintos tipos de humanos coexistiendo al mismo tiempo. Pero hace unos 40.000 años todo cambió y solo nuestra especie quedó como la única superviviente. ¿Por qué ocurrió esto? ¿Cómo pasamos de ser más de siete linajes extendidos por el mundo a quedar reducidos a uno solo? Los científicos aún lo discuten.
¿Desaparecieron los otros humanos porque se cruzaron con nosotros?

Cierta hipótesis muy sostenida dentro del ámbito científico plantea que dichas poblaciones de Homo simplemente comenzaron a cruzarse entre sí; con ello, sus genes fueron forjando nuestro linaje único, tal como lo confirman los datos genéticos.
Estudios genéticos recientes han encontrado ADN nuclear neandertal y denisovano, dos grupos convivientes con los sapiens, presentes en poblaciones actuales eurasianas así como australasianas.
Mientras que un linaje humano arcaico desconocido aportó entre el 2% y el 19% del material genético de algunas poblaciones actuales de África occidental, región donde nuestros ancestros iniciaron la evolución para luego migrar hacia otros territorios.
Aunque tal entrecruzamiento de linajes no resulta suficiente para explicar la desaparición de las otras variantes no Homo sapiens, sí permite comprender que dicho proceso evolutivo fue más complejo.
Nuestros ancestros tomaron información genética proveniente de otras poblaciones, incorporándola a la suya y pudieron formar nuevos humanos más resistentes al ambiente; además con mayores habilidades, lo cual pudo influir en su supervivencia frente a las restantes ramas evolutivas.
¿Desaparecieron los otros humanos por ser menos inteligentes que el Homo sapiens?

Esta constituye una de las hipótesis más antiguas. Supone que los Homo sapiens simplemente fueron más inteligentes, por lo cual pudieron resolver mejor los problemas que las otras poblaciones no lograron solucionar, como la alimentación, la vivienda o el manejo del fuego.
Dicha evidencia hallada en diversos yacimientos arqueológicos lo confirma. Se han descubierto herramientas, armas e incluso agujas de tejer, lo cual claramente supone una ventaja para la supervivencia frente a otras ramas de Homo.
Sin embargo, tales hallazgos también demuestran que los neandertales tenían capacidad de crear armas, controlaban el fuego y hasta fabricaban adhesivos de brea; aun así, se extinguieron.
¿Por qué otros humanos desaparecieron y nosotros nos adaptamos?

La resiliencia, desde su acepción ecológica, constituye la capacidad de un ecosistema para adaptarse al cambio sin perder estructura, y es justo esto lo que pudo resultar clave para la supervivencia de los Homo sapiens.
En un mundo continuamente afectado por el cambio climático, la escasez de recursos, así como la lucha contra otras poblaciones, los sapiens supieron adaptarse, resistir y evolucionar.
Y lo hicieron mediante una forma que quizás las otras ramas no tenían, es decir, la interacción entre propios individuos y la creación de redes o vínculos.
Migración y cooperación: cómo el Homo sapiens sobrevivió donde otros humanos desaparecieron

Según el punto anterior, la evolución de los Homo sapiens está influida por su adaptación al entorno mediante establecimiento de redes o vínculos sociales.
Los Homo sapiens superaban numéricamente a otras poblaciones porque se reproducían en mayor cantidad; esto, a su vez, permitía la formación de sociedades, grupos que se ayudaban mutuamente, por lo cual resultaba más fácil adaptarse a los cambios y superar dificultades.
Entonces, más allá de la inteligencia para crear herramientas, los Homo sapiens también tuvieron que establecer una estructura social capaz de garantizarles la supervivencia.
De hecho, la evidencia demuestra que los Homo sapiens se originaron en África y luego migraron a Europa, Oceanía y Asia; así que debían tener un sistema de apoyo mutuo más evolucionado, lo cual les proporcionaba a su vez una mejor organización a la hora de luchar por los recursos frente a las otras ramas que ya se encontraban en dichas regiones.
Y este punto nos lleva de nuevo al primero. Al migrar, los Homo sapiens también se mezclaron con las otras poblaciones, lo que pudo ser determinante en su expansión como linaje y aportar las características genéticas necesarias para resistir el frío extremo de las regiones árticas o superar enfermedades y los cambios climáticos.
¿Desaparecieron los otros humanos por los cambios climáticos del Pleistoceno?

Durante el Pleistoceno, el planeta enfrentaba distintos cambios climáticos que impactaron drásticamente a la biodiversidad, afectando también a los homínidos. Algunos investigadores sostienen que estos cambios climáticos constantes también afectaron a las poblaciones humanas, reduciendo por vía natural a las que tenían menor resistencia física, menor capacidad instrumental de supervivencia o menor población.
Así, los Homo sapiens, que de por sí tenían ventaja numérica, pudieron sobrevivir como linaje, aunque también tuvieron pérdidas.
¿Y si los otros humanos no desaparecieron, sino que se integraron en nosotros?

La evidencia genética muestra que los Homo sapiens tenemos ADN de otros linajes de Homo antiguos. Si esto es así, ¿por qué pensar en la evolución como la desaparición de dichas poblaciones y no como integración? Quizás la supervivencia de los sapiens solo fue un paso más en el proceso evolutivo. Las poblaciones se cruzaron, desarrollaron una genética más fuerte y esos nuevos seres lograron permanecer gracias a los rasgos aportados por las anteriores ramas.
Por ello, investigadores como la profesora Rebecca Ackermann, del Instituto de Investigación sobre la Evolución Humana de la Universidad de Ciudad del Cabo, sostienen que quizá nunca se trató de linajes diferentes sino de “variantes regionales”. Por lo que quizás simplemente éramos diferentes variantes de poblaciones distribuidas a lo ancho del mundo, tal como lo estamos hoy, y el cruce genético favoreció a unos más que a otros, tal como también podemos verlo en la actualidad en cuanto a mayor resistencia a enfermedades, capacidades físicas y cognitivas, entre otros factores.
Lo que los humanos que desaparecieron nos enseñan sobre nuestra propia supervivencia
Aunque la interrogante sobre la desaparición de las anteriores poblaciones humanas continúa generando debate, quizás la pregunta real debería ser si podemos los humanos actuales continuar superviviendo en el planeta.
El cambio climático es una realidad, las guerras y luchas continuas entre humanos también, y la extinción está a un paso; entonces, quizás la clave para sobrevivir sea la misma de hace miles de años, es decir, integrarnos, establecer vínculos y redes, y cooperar entre nosotros, en lugar de continuar autodestruyéndonos.
