¿Sabías que el famoso “tesoro de Moctezuma” en realidad nunca fue suyo? Durante más de cinco siglos, su nombre ha quedado pegado a uno de los botines más buscados de la historia… pero casi todo lo que crees saber sobre él es falso. Hoy vamos a separar el mito de lo que de verdad ocurrió.
¿Qué pieza de oro apareció enterrada a más de cuatro metros bajo el centro de Ciudad de México? Ese pequeño objeto guarda el secreto de una de las noches más sangrientas de la conquista.
El tesoro de Moctezuma no era suyo: la recámara secreta que escondía el oro de su padre Axayácatl

El tesoro de Moctezuma —que Hernán Cortés y los conquistadores encontraron en Tenochtitlán y luego expropiaron para llevar a España— no pertenecía en realidad a Moctezuma, sino a su padre Axayácatl.
El 8 de noviembre de 1519, tras reunirse con Moctezuma, Cortés se instaló en el palacio que había pertenecido a Axayácatl. Como Moctezuma se negó a permitir la construcción de un altar católico en el Templo Mayor, los españoles decidieron levantarlo dentro del propio palacio donde estaban alojados.
Durante esos trabajos encontraron una puerta tapiada; la derribaron y descubrieron el tesoro que, aunque atribuido por las crónicas a Moctezuma, era en verdad parte del acervo dinástico de Axayácatl..
La cifra real del botín fundido en Tenochtitlán fue mucho menor de lo que dice la leyenda

Según los conquistadores el botín encontrado era tan impresionante que se asemejaba a un salón egipcio del tesoro. En este recinto, según su descripción, encontraron una gran riqueza representada por grandes cantidades de joyas de oro, planchas de oro, tejuelo, piedras de chalchihuites o jade. La magnitud del tesoro, a ojos de los españoles, resultaba impresionante y extrema.
No obstante, la descripción de dicho tesoro por parte de las fuentes indígenas revela que no era tan grande y en realidad correspondía a los ornamentos y ofrendas que revestían a los ídolos de la casa del tesoro denominada Teucalco.
En su descripción, este tesoro correspondía simplemente a tejidos y penachos de plumas de quetzal, escudos, discos de oro y otras joyas de oro como lunas de nariz, diademas y pulseras, así como otros implementos de combate.
Para los españoles, estos objetos representaban una riqueza material de enorme valor, mientras que para los mexicas eran sobre todo bienes rituales destinados a la ofrenda y al culto.
El “Tejo de Oro de la Alameda” (1981) es el único vestigio físico confirmado de la “Noche Triste”

En el norte de la Alameda Central de Ciudad de México mientras se realizaban trabajos de excavación para la construcción, el 13 de marzo de 1981 se encontró una pieza de oro macizo a 4,3 metros de la superficie.
Este lingote de oro fue estudiado por los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) quienes lo pesaron, dataron e indagaron su procedencia. El lingote, con un peso de 1,93 kilogramos se ha identificado como parte del tesoro perdido de Cortés, el mismo que expropió a Moctezuma y que se extraviara en la “Noche Triste” del 30 de junio de 1520, cuando Cortés y sus aliados se vieron obligados a escapar frente al fuerte asedio y resistencia de los mexicas.
Los investigadores bautizaron este lingote como “El tejo de oro” y lo ubican en este período de la historia por el lugar del hallazgo, que coincide con el camino seguido por Cortés en aquella noche de escape, así como por sus características similares a las piezas que ya han sido recuperadas por el Proyecto Templo Mayor.
La arqueología del Templo Mayor revela que el oro mexica era, en realidad, escaso

Durante la época de la conquista la región de la actual Ciudad de México no contaba con grandes recursos en oro, así lo confirma el Proyecto Templo Mayor, una investigación arqueológica permanente que se encuentra en la Ciudad de México y que explora las zonas arqueológicas identificadas de Tenochtitlan.
El proyecto ha reunido 204 ofrendas de las cuales apenas 14 contienen artefactos de oro o residuos de este. Dentro de estos artefactos se encontraron otras piezas de oro de tamaños reducidos. En peso, el total de todo el oro hallado desde el año 1948 hasta 2015 apenas alcanza los 500 gramos. Una cantidad ínfima en comparación con los grandes hallazgos de otros yacimientos arqueológicos en Centro y Suramérica, e incluso en otros yacimientos del mismo México como el del Cenote Sagrado de Chichén Itzá de 7.236 kg.
La Noche Triste se llevó el oro al canal de Toltecaacaloco, no al lago de Texcoc

El lugar donde fue encontrado el “Tejo de Oro” corresponde al canal de Toltecacaloco o Tolteca Alcalocan, en la zona de Tlaltecayohuacan, lo que hoy es la iglesia de San Fernando o Ermita de los Mártires, en San Hipólito, ubicada en Ciudad de México.
Tenochtitlán era una ciudad construida en un islote sobre el lago de Texcoco, que a su vez estaba compuesto de cinco lagos. Como el islote era pequeño, los mexicas fueron construyendo sobre pequeñas islas artificiales alrededor y para llegar a ellas establecieron una compleja red de canales, diques y acequias que permitían el continuo tránsito de pequeñas embarcaciones.
Una de estas vías era el canal Tolteca Alcalocan, donde gran parte del equipo de Cortés pereció ahogado mientras escapaba de los mexicas, hundiéndose con ellos el oro que llevaban.
La tortura a Cuauhtémoc fue iniciativa del tesorero real, no de Cortés, pero Cuauhtémoc nunca reveló nada

Cuauhtémoc asumió como gobernante de los Mexicas tras la muerte de Moctezuma. Inició la reconstrucción de la ciudad y reorganizó el ejército, preparándose para el regreso de los españoles. Un año después de la “Noche Triste” Cortés y sus hombres regresaron y tras 90 días de asedio capturaron a Cuauhtémoc.
Como se creía que los mexicas habían recuperado el oro del canal de los Toltecas, el tesorero Julián de Alderete, ordenó que se torturará a Cuauhtémoc hasta que revelase el lugar donde se encontraba el tesoro. Le torturaron quemando sus pies y manos con aceite. Él resistió con calma y estoicismo. Nunca reveló información alguna. Murió cuatro años después por ahorcamiento, que fue una ejecución ordenada por Cortés.
El tesoro deslumbró a Europa: Durero lo describió en Bruselas y lo valoró en 100,000 florines

A pesar de las pérdidas sufridas durante la huida, una parte del botín mexica sí llegó a manos de los españoles. Cortés había reservado piezas de oro con antelación y, luego de la caída de Tenochtitlán, continuó apropiándose de riquezas. Muchas de estas piezas fueron enviadas a España en distintos cargamentos e impresionaron al Rey y a quienes pudieron verlas.
El pintor Alberto Durero anotó en su diario la profunda impresión que le causaron los objetos procedentes de México y calculó que su valor rondaba los 100.000 florines, equivalentes a unos 350 kilos de oro.
El corsario francés Jean Fleury capturó el tesoro real en 1522 y obligó a inventar la Flota de Indias

En 1522, Cortés envió al Rey de España tres barcos cargados con tesoros mexicas. En el camino, los navíos fueron interceptados por la flota del corsario francés Jean Fleury, compuesta por seis barcos. Los franceses lograron apoderarse de dos de las naves españolas y de su cargamento. A raíz de este incidente, la Corona decidió establecer un sistema permanente de protección para las rutas entre América y España, lo que dio origen a la Flota de Indias, un mecanismo que resguardaba a los barcos mercantes mediante galeones de guerra.
El “Penacho de Moctezuma” del Weltmuseum de Viena probablemente nunca fue de Moctezuma

Entre las joyas y objetos que Cortés envió a España se encontraban tocados de plumas de gran vistosidad y refinada confección, piezas que llamaron la atención de quienes tuvieron oportunidad de verlas en la corte y en los círculos eruditos europeos. Con el tiempo se difundió la idea de que uno de estos penachos había pertenecido a Moctezuma, aunque los especialistas han puesto en duda esta atribución, ya que los gobernantes mesoamericanos no solían usar este tipo de ornamentos en la cabeza.
El penacho que llegó a Europa se conserva hoy en el Weltmuseum de Viena y, aunque no se ha podido confirmar si perteneció o no a Moctezuma, se considera patrimonio arqueológico mexicano.
Las leyendas del tesoro escondido en Hidalgo, San Luis Potosí o Utah carecen de respaldo arqueológico

Ante la hipótesis de que el tesoro de Moctezuma era mucho más grande de lo que se cree o de lo que llegó a España, y que los mexicas recuperaron y escondieron gran parte de éste, el imaginario popular ha creado diversos mitos en torno a su destino.
Para algunos, el tesoro se encuentra en San Luis de Potosí en el estado de Hidalgo. Otra teoría es que una gran parte del tesoro se encuentra en Utah, Estados Unidos, cerca del estanque de los Tres Lagos y que llegó allí tras la caída de Tenochtitlan llevado por soldados aztecas quienes supuestamente también llevaron el cuerpo de Moctezuma y lo enterraron allí. Ninguna de estas teorías ha sido confirmada con descubrimientos arqueológicos.
¿Qué pasó realmente con el tesoro de Moctezuma, entre saqueos, muertes y la dignidad de Cuauhtémoc?
El mito del tesoro de Moctezuma terminó siendo más grande que el tesoro mismo e incluso que su valor en oro. A más de cinco siglos de la llegada de Cortés a Tenochtitlán, lo que sí sabemos es que, más allá de una riqueza legendaria, su conjunto de bienes fue objeto de saqueos, hurtos y de la muerte de fieles mexicas en su intento por resguardarlo. En ese contexto histórico, la figura de Cuauhtémoc destaca por su firmeza; soportó la tortura sin revelar nada y preservó su dignidad cuando ya casi nada podía defenderse.
