En el centro de un lago, sobre un islote, los aztecas fundaron Tenochtitlán. Según la tradición, lo hicieron a imagen de la tierra de la que sus antepasados habían emigrado: Aztlán. Un lugar rodeado de agua donde, según la leyenda, nadie enfermaba ni envejecía, y que siglos después el propio Moctezuma I mandó buscar sin éxito. Hoy se debate donde se encontraba, aún así Aztlán sigue presente en el imaginario mexicano como la tierra perdida que dio origen a una de las culturas más impresionantes del México prehispánico.
Los aztecas de Aztlán: el pueblo que dio origen a los mexicas y a México

Según algunas tradiciones orales e investigaciones posteriores que han registrado datos arqueológicos, recopilado códices aztecas y otros escritos de la época de la conquista española, el origen de los Mexicas —la comunidad que construyó y habitó Tenochtitlán y que ya se encontraba asentada y constituida como civilización antes de la llegada de los españoles— proviene de los aztecas.
Por ello, se sostiene que los aztecas llegaron al lago de Texcoco desde una misteriosa y casi imaginaria ciudad perdida conocida como Aztlán, un lugar que algunos historiadores han comparado en cuanto a simbolismo y sentido mitológico con la ciudad perdida de Atlantis.
Tras abandonar su lugar de origen, los aztecas emprendieron un extenso recorrido que finalmente los condujo al Valle de México, donde hallaron el sitio señalado por su dios y establecieron su nueva ciudad.
Aztlán: ¿ciudad mítica o lugar real? Las teorías sobre el origen azteca

Es difícil para los historiadores y arqueólogos determinar si Aztlán fue real o es solo un mito, una ciudad creada como punto de partida de una historia que sostiene el origen de un pueblo.
Diversas teorías confluyen alrededor de esta ciudad mítica. Una de ellas asegura que se trata de una ciudad o asentamiento real en el cual vivían las primeras tribus indígenas que luego conformarían los aztecas. Estas tribus se vieron forzadas a migrar en busca de un lugar mejor, no porque el territorio de Aztlán fuese pobre, o estuviese atravesando por alguna situación de escasez, sino porque su líder era un tirano.
Según el Códice Aubin, los aztecas que habitaban Aztlán vivían dominados por una tribu tiránica, los Chicomoztocas, también aztecas. Para alejarse de esta situación de opresión el pueblo se vio forzado a migrar.
La leyenda de Aztlán: el paraíso perdido del que huyeron los aztecas

Según la leyenda, Aztlán era un lugar similar al valle de México y el lago de Texcoco. La ciudad estaba construida en una isla en medio de un lago, el lugar era hermoso y de vegetación exuberante, donde contaban con peces, patos, aves, maíz y frijoles. Técnicamente no había razón para huir, excepto por la opresión en la que los aztecas vivían.
Para librarlos de la tiranía su dios Huitzilopochtli les indicó que partieran hacia un nuevo territorio, les prometió un lugar para vivir y les profetizó que enviaría una señal para identificarlo, la cual fue un águila posada en el extremo de un cactus llevando una serpiente en su pico.
La migración de los aztecas hacia el Valle de México no se dio entonces por la necesidad de huir de un territorio inhóspito, sino de un sistema de gobierno autoritario. Porque según la leyenda, la ciudad de Aztlán no solo era hermosa, sino que se encontraba asentada en un lugar rico en vegetación y fauna, donde además las personas podían tener la edad que quisieran y ser inmortales.
¿Qué significa Aztlán en náhuatl? El verdadero origen del nombre

El término Aztlán tiene diferentes significados según la lengua de la cual se traduce. En náhuatl “aztatl” significa “garza” y “tlan” significa “lugar de”, por lo que significa “lugar de las garzas”, aunque otros lo interpretan como “lugar de la blancura”, o “lugar de los juncos”. Otras acepciones señalan que su significado es: “la tierra del norte” o “la tierra de dónde venimos los aztecas”.
¿Dónde estaba Aztlán? De Mexcaltitán a Utah, las ubicaciones propuestas

Por años, científicos y arqueólogos han intentado ubicar de forma física la ciudad de Aztlán, para ello se han apoyado en los descubrimientos arqueológicos de diferentes lugares, los códices y los textos recopilados de la tradición oral. Pero lamentablemente no se tiene aún un lugar exacto para su ubicación.
A pesar de lo anterior, las teorías apuntan a que Aztlán podría ubicarse en el actual territorio de Utah en Estados Unidos, el cual formó parte de México. Algunos investigadores encontraron similitudes entre grupos indígenas de Utah y los aztecas, en particular en los dialectos o lenguas. Pero aún falta una investigación más profunda.
Otros grupos creen que Aztlán podría ser la actual isla de Mexcaltitán de Uribe, en Nayarit, México. Una pequeña isla ubicada en medio de un lago que reúne las características descritas en el Plano de Nuremberg, el cual representa la ubicación y organización de Tenochtitlán, la cual se cree se construyó igual que Aztlán.
Otra hipótesis tampoco comprobada es que Aztlán podría estar ubicada en algún punto entre Zacatecas y Nuevo México, incluso hay quienes aseguran que podría estar en Arizona.
A lo largo de los siglos, distintas expediciones han propuesto ubicaciones diversas para Aztlán, pero ninguna ha logrado confirmarse, lo que mantiene su existencia en un terreno entre la historia y el mito.
La migración azteca: 210 años de viaje de Aztlán a Tenochtitlán

El gran problema para ubicar geográficamente la ciudad de Aztlán es que sus pobladores no fueron los mismos que llegaron al Valle de México. El recorrido migratorio le tomó al pueblo azteca un total de 210 años. Un periodo bastante largo en el cual hicieron diversas paradas y formaron asentamientos duraderos en los cuales también compartieron con otras tribus y aprendieron de ellas. Este trayecto de 210 años hace difícil identificar el punto de partida.
El primero en buscar la mítica ciudad de Aztlán fue Moctezuma I en el siglo XV d.C.

El primero en buscar la ciudad de Aztlán fue Moctezuma Ilhuicamina, el tlatoani que gobernó a los mexicas entre 1440 y 1469.
Moctezuma quería encontrar la tierra de los orígenes de los aztecas y se la imaginaba poderosa. Para ubicarla envió a un grupo de sacerdotes y hechiceros a realizar el recorrido de regreso. Sin embargo, este camino que parecía sencillo no resultó tal. Según cuenta la leyenda, en una colina los exploradores encontraron un anciano que decía ser el guardián de Aztlán y les permitió visitarla, para ello se tuvieron que convertir en aves y volar hasta ella. Allí encontraron a la madre del dios Huitzilopochtli.
Cuando los exploradores regresaron con Moctezuma contaron grandes historias y revelaron que en Aztlán no había enfermedades, ni muerte, sino que era un lugar paradisíaco. Sin embargo, no pudieron precisar su ubicación.
Los relatos del siglo XVI narran intentos tempranos por hallar la tierra ancestral, pero aunque los mensajeros regresaron con historias extraordinarias, la localización exacta permaneció fuera del alcance de todos.
Los investigadores y arqueólogos la buscaron hasta el siglo XX

Los investigadores han buscado la ciudad de Aztlán por siglos. Iniciando con Moctezuma y continuando con los conquistadores y cronistas españoles entre los siglos XVI al XVIII. Posteriormente entre los siglos XIX y XX los arqueólogos buscaron huellas de la migración de los aztecas en el suroeste de Estados Unidos y el norte de México.
Ya a finales del siglo XX el interés por encontrar un Aztlán físico se perdió y se dio más peso a la idea de que la ciudad de Aztlán corresponde a una especie de metáfora o de mito. Es decir, la forma como los aztecas y posteriores Mexicas intentaron dar a su raza e imperio un origen divino o sobrenatural.
¿Construyeron los aztecas Tenochtitlán como una copia de Aztlán?

Sí, según la tradición los aztecas construyeron Tenochtitlán basados en sus leyendas sobre Aztlán que la describen como una ciudad construida en medio de un lago o rodeada de agua, con un cerro o montaña sagrada cercana y favorecida por la vegetación y la fauna.
Las narraciones antiguas describen a Aztlán como un territorio privilegiado, rodeado de agua y vida, cuya armonía natural inspiró la forma en que los aztecas imaginaron y construyeron su capital.
Se cree que la construcción de Tenochtitlán en medio del agua fue una forma de traer la Aztlán mítica a un plano terrenal.
El águila y la serpiente: cómo la profecía azteca llegó a la bandera de México

La leyenda cuenta que los aztecas encontraron la señal prometida por su dios en el centro del lago de Texcoco. Por ello fundaron allí la ciudad que sería el centro de todo su imperio. Esta misma señal es la que desde 1821 luce la bandera de México y que, aunque recibió modificaciones en 1916 y 1968, confirma que la identidad de la nación mexicana tiene sus raíces en esa misma señal que condujo a los aztecas a fundar Tenochtitlán y su gran imperio.
Aztlán, la raíz mítica de los aztecas y de la identidad mexicana
Aztlán es más que una ciudad mítica, es la base de una cultura, un imperio y una nación. El origen de un pueblo que supo explorar todos sus territorios, aferrarse a una promesa y construir el mayor imperio de Mesoamérica.
Aunque su ubicación física permanezca incierta, Aztlán sigue viva en la cultura mexicana como la raíz espiritual de los aztecas y como el recordatorio de que toda nación nace de una historia que combina fe, resistencia y cosmovisión. Su legado perdura en la bandera, en la tradición oral, en los códices y en la memoria colectiva, reafirmando que el viaje desde Aztlán hasta Tenochtitlán no solo fue una migración, también representa la construcción de una identidad que aún hoy define a México.
