Cuando pensamos en el origen de la cocina escrita, solemos imaginar recetarios medievales o manuscritos conservados en bibliotecas antiguas. Sin embargo, la práctica de dejar instrucciones culinarias es mucho más antigua. Varias culturas registraron cómo preparar bebidas, panes y guisos en soportes que iban desde tablillas de arcilla hasta himnos rituales o escenas pintadas en las paredes de una tumba. Esos testimonios muestran que la necesidad de transmitir técnicas culinarias nació mucho antes que el papel, la imprenta o los libros.
Gracias a la variedad de materiales utilizados por esas civilizaciones, arcilla, pigmentos minerales, fibras vegetales o inscripciones rituales, parte de ese conocimiento logró atravesar milenios. Algunos registros quedaron enterrados, otros fueron resguardados en templos o tumbas, y muchos sobrevivieron por simple azar. Lo notable es que, pese al tiempo transcurrido, varias de esas preparaciones pueden reconstruirse hoy con bastante fidelidad, revelando una continuidad inesperada entre la cocina antigua y la contemporánea. A continuación las 5 recetas más antiguas de toda la historia de la humanidad.
1. El recetario babilónico que es considerado el más antiguo del planeta, año 1750 a.C. a 1730 a.C.

Mucho antes de los libros de cocina modernos, los babilonios ya registraban recetas en tablillas de arcilla escritas en cuneiforme. Tres de esas tablillas, conservadas hoy en la Universidad de Yale, reúnen alrededor de cuarenta preparaciones de guisos, caldos y platos elaborados con cordero, aves, verduras y hierbas aromáticas. Se las considera el recetario más antiguo conocido: no textos sueltos que mencionan comida, sino recetas propiamente dichas, con ingredientes y procedimiento.
Las tablillas datan del 1750–1730 a. C. y pertenecen al período babilónico antiguo. Algunas recetas son extremadamente breves, mientras que otras detallan ingredientes y técnicas de cocción más complejas. Investigadores de Yale y Harvard lograron recrear varios de esos platos miles de años después y descubrieron sabores complejos, con combinaciones de hierbas, carnes y verduras mucho más sofisticadas de lo que suele imaginarse sobre la cocina antigua.
2. Los fideos de Lajia: de 4000 años

En 2005, arqueólogos encontraron en el sitio de Lajia, en China, un cuenco sellado que conservaba unos fideos amarillos extremadamente finos, de aproximadamente 4.000 años de antigüedad. El recipiente había quedado enterrado bajo varios metros de sedimentos después de un terremoto, lo que permitió preservar la comida durante milenios.
El hallazgo resultó notable porque los fideos se parecían mucho a versiones modernas elaboradas a mano. Medían cerca de 50 centímetros de largo y estaban hechos con mijo, un cereal cultivado en China desde hacía milenios. El descubrimiento también reavivó el debate sobre el verdadero origen histórico de la pasta y los fideos.
3. La receta de cerveza más antigua de la humanidad del año 1800 a.C.

Hace casi 4.000 años, escribas mesopotámicos copiaron en lengua sumeria un poema dedicado a Ninkasi, la diosa de la cerveza. Entre sus versos aparecían instrucciones para elaborar cerveza en la antigua Mesopotamia, motivo por el que muchos historiadores lo consideran la receta cervecera más antigua conocida.
Las copias conservadas datan de alrededor del 1800 a. C. y describen procesos de fermentación que empleaban panes especiales llamados bappir, cereales y recipientes de preparación. Décadas atrás, cerveceros modernos intentaron recrear la bebida siguiendo esas instrucciones y obtuvieron una cerveza de aproximadamente 3,5% de alcohol, con un sabor comparado al de una sidra seca.
La presencia de Ninkasi, una diosa dedicada exclusivamente a la cerveza, muestra hasta qué punto esta bebida ocupaba un lugar central en la vida mesopotámica. En muchas ciudades, además, la cerveza era una opción más segura que el agua de los canales, que podía contaminarse con facilidad.
4. El Mersu del rey Zimri-Lim: el postre más antiguo del mundo

Entre las recetas más curiosas de la antigua Mesopotamia aparece el mersu, un dulce preparado para la corte del rey Zimri‑Lim en la ciudad de Mari hace unos 3.800 años. Una tablilla hallada en la región menciona cantidades enormes de dátiles y pistachos destinadas específicamente a la elaboración de este postre real. Los registros hablan de “1 gur de dátiles y 10 sila de pistachos” para producir mersu en las comidas del palacio.
Aunque los especialistas todavía discuten su forma exacta, distintas recreaciones modernas lo describen como una preparación dulce, densa y muy energética, elaborada con frutos secos y pasta de dátiles.
El hecho de que existieran personas formadas exclusivamente para preparar este alimento sugiere que no se trataba de un simple bocadillo. Todo indica que el mersu era una preparación reservada para ceremonias o para sectores privilegiados de la corte mesopotámica.
5. La receta antigua mejor conservada del Antiguo Egipto, pintada en una tumba hace 3400 años

A diferencia de otras civilizaciones antiguas, Egipto dejó muy pocas recetas escritas. Sin embargo, en la tumba del visir Rekhmire, construida hace unos 3.400 años, sobrevivió algo excepcional. Se trata de una representación visual paso a paso de cómo preparar conos de chufa —un pequeño tubérculo dulce, parecido a una nuez— y miel.
Las pinturas muestran a trabajadores moliendo chufas con morteros, mezclando la pasta con miel y moldeando conos alargados que probablemente se utilizaban como ofrenda para el dios Amón. Los investigadores consideran esta escena la representación más completa que se conserva de la elaboración de un dulce en el Antiguo Egipto.
Lo más llamativo es que las chufas, además de emplearse como alimento, aparecían en preparados medicinales, perfumes y bebidas. Gracias a las escenas pintadas en la tumba de Rekhmire, hoy es posible reconstruir parte de una cocina desaparecida hace miles de años.
Después de mirar todas estas recetas, resulta difícil pensar en la cocina antigua como algo simple o rudimentario. Mucho antes de los restaurantes, los recetarios impresos y las redes sociales, distintas civilizaciones ya experimentaban con fermentaciones, guisos complejos, panes especiales y postres preparados para reyes. Y en algunos casos, esas preparaciones lograron sobrevivir miles de años esperando a que alguien volviera a cocinarlas.
Lo sorprendente es que, pese al tiempo transcurrido, muchas de esas técnicas siguen vivas en nuestras cocinas, recordándonos que la creatividad culinaria es tan antigua como la propia historia.
