La conquista española de México, conocida también como la guerra mexica-española, dejó numerosos hechos violentos y muertes cruentas que hoy nadie puede negar. Sin embargo, una de esas muertes sigue siendo objeto de un intenso debate: la de Moctezuma Xocoyotzin, o Moctezuma el Joven, máximo gobernante de México-Tenochtitlán entre 1502 y 1520.
¿Murió realmente como contaron los españoles, o lo que ocurrió en aquel palacio fue algo muy distinto?
¿Por qué la muerte de Moctezuma sigue siendo un misterio después de más de 500 años?

En el año 1519, los españoles guiados por Hernán Cortés llegaron a las costas de México y de inmediato comenzaron su misión: expandir los dominios de la Corona y establecer alianzas o sometimientos sobre los pueblos originarios.
Cuando los emisarios indígenas observaron a estos hombres montados a caballo, un grupo fue a informarle a Moctezuma. El tlatoani, quizás por desconocimiento de las tácticas del mundo europeo, o quizás por interpretar los sucesos bajo la lógica de los presagios y el complejo protocolo diplomático de la época, en lugar de actuar de inmediato en su contra, les envió obsequios y les dio la bienvenida. En ese sentido, autores contemporáneos como Camilla Townsend, Matthew Restall o Eduardo Matos Moctezuma han demostrado que el gobernante mexica actuó como un estadista racional frente a una amenaza desconocida.
El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés y sus hombres llegaron por primera vez a Tenochtitlán. Moctezuma salió a su encuentro, lo recibió y lo alojó en el palacio de Axayácatl, junto a sus acompañantes. En este mismo palacio, siete días después, Moctezuma fue apresado por los españoles y, siete meses más tarde, fue asesinado.
¿Qué ocurrió realmente? Las hipótesis giran en torno a la codicia por el oro, las decisiones estratégicas de los capitanes españoles y la propia dinámica de poder mexica. Este entramado de relatos ha configurado un enigma histórico que, a más de cinco siglos de distancia, sigue siendo objeto de análisis.
La versión de Hernán Cortés y Bernal Díaz: Moctezuma, muerto a pedradas por su propio pueblo

La versión que se mantuvo de forma oficial durante mucho tiempo sobre la muerte de Moctezuma fue la emitida por los mismos españoles, como el propio Cortés y Bernal Díaz del Castillo. Según este relato, con el fin de calmar la agitación del pueblo indígena por la detención de Moctezuma, a quien supuestamente creían aliado de los españoles, el tlatoani fue conducido a una azotea para que hablara con su gente y los apaciguara. En el acto, la multitud comenzó a arrojar grandes piedras que le golpearon en la cabeza, dejándolo gravemente herido. Tres días después, Moctezuma falleció debido a las lesiones, el 29 de junio de 1520.
A este relato se suma un complemento surgido tiempo después, el cual sostiene que el gobernante, sumido en la aflicción por el rechazo de sus súbditos, rechazó alimento y atención médica, llegando a solicitar a los capitanes españoles que acabaran con su vida.
La versión indígena: Moctezuma, asesinado por los españoles

Los textos recogidos en la tradición indígena, consignados posteriormente en códices y crónicas, plantean una perspectiva distinta y respaldada por la lógica política de la época. Tras ser alojados en los palacios, los españoles habrían identificado las reservas de oro, las cuales no eran un tesoro libre, sino ofrendas y tributos destinados a los dioses.
Tras el saqueo y el prolongado cautiverio, la situación se volvió insostenible. Al regresar Cortés de su expedición a la costa, se encontró con una ciudad en abierta rebelión. Según esta perspectiva, los españoles, al comprender que Moctezuma había perdido toda autoridad frente a su pueblo y que un nuevo líder había asumido el mando, lo asesinaron con sus propias armas. Posteriormente, para encubrir el crimen, sacaron su cuerpo a la azotea y simularon que había sido golpeado por las piedras arrojadas por los mexicas.
Estas narrativas se entrelazan y contradicen. Existen relatos que vinculan la codicia con la célebre Matanza del Templo Mayor, perpetrada por Pedro de Alvarado mientras Cortés estaba ausente. En aquella ocasión, los españoles acorralaron a los nobles mexicas en el recinto sagrado durante la festividad de Tóxcatl, asesinándolos para apoderarse de sus joyas y desatando la furia generalizada de la ciudad.
Algunas fuentes, como la crónica de fray Diego Durán basada en testimonios indígenas, afirman que tras la retirada de los españoles los mexicas hallaron el cuerpo de su tlatoani con heridas de puñal en el pecho; otras hablan de estrangulamiento. La conclusión de esta perspectiva es clara: Moctezuma fue ejecutado por sus captores al percatarse de que su figura había perdido toda utilidad política y diplomática. Este desenlace ocurrió justo antes de la huida española, la noche del 30 de junio de 1520.
La Noche Triste: ¿la huida de Cortés confirma el asesinato de Moctezuma?

Las huestes de Cortés se vieron obligadas a huir ante el implacable asedio iniciado por los mexicas, ahora bajo el mando de Cuitláhuac. La ofensiva era contundente y las vías de escape estaban bloqueadas. Durante la madrugada del 30 de junio al 1 de julio, intentaron salir por la calzada de Tacuba apoyándose en un puente portátil de madera. La retirada fue desastrosa: sufrieron cuantiosas bajas a manos de los guerreros mexicas y gran parte del oro saqueado terminó en el fondo de los canales.
Esta precipitada huida puede interpretarse como la consecuencia directa de la violencia desmedida ejercida en el palacio. Los españoles eran conscientes de la hostilidad absoluta de la ciudad y de la imposibilidad de mantener el control. Sin su principal rehén y con la población en armas, la supervivencia dictó una retirada a toda costa, marcando el fin de su primera etapa en Tenochtitlán.
Cuitláhuac, Cuauhtémoc y la pérdida de poder: ¿la política mexica selló el destino de Moctezuma?

El contexto político de Tenochtitlán a la llegada de los españoles era sumamente complejo. Aunque Moctezuma ejercía la hegemonía, existía un profundo descontento entre los pueblos tributarios, lo que impedía una cohesión absoluta. A esto se sumó la hábil estrategia de Cortés, quien supo aprovechar estas fracturas para forjar alianzas cruciales con grupos rivales, como los tlaxcaltecas.
Durante el cautiverio de Moctezuma, los españoles también apresaron a su hermano Cuitláhuac. Cortés lo liberó para que reabriera el mercado de la ciudad, pero Cuitláhuac asumió el poder militar y fue elegido sucesor de Moctezuma liderando el asedio contra los españoles y a su vez restando autoridad a su hermano, lo que abre el camino a su asesinato. Igualmente, Cuauhtémoc, el primo de Moctezuma, ya se había revelado y se negó a negociar con los españoles. Ante este clima político, la muerte de Moctezuma estaba asegurada.
En definitiva, las narrativas sobre la muerte de Moctezuma se entrecruzan y hasta se contradicen según quién la cuente. Muchos analistas modernos consideran más verosímil la versión indígena, aunque el debate sigue abierto, ya que sería absurdo e inconcebible que Moctezuma, líder de todo el pueblo mexica cediera su poder y sus tierras con facilidad. Por lo que, las versiones a favor de los españoles son, como todo en la historia del mundo, una construcción del lado de los que luego se proclamaron como vencedores.
