¿Sabías que dentro de la gran pirámide de Chichén Itzá hay otras dos pirámides ocultas, como una muñeca rusa de piedra? ¿Qué esconde el enorme cenote que los investigadores encontraron a veinte metros justo debajo de la pirámide de Kukulcán?
La respuesta a estas preguntas está transformando lo que creíamos saber sobre este lugar. Chichén Itzá es una de las maravillas del mundo moderno y el sitio arqueológico más famoso de México.
Millones de personas lo visitan cada año. Se toman fotografías frente a la gran pirámide de Kukulcán, observan representaciones de los juegos de pelota y escuchan historias sobre los antiguos mayas y sus tradiciones.
Pero bajo sus piedras se encuentran muchos secretos que apenas estamos comenzando a descubrir y comprender.
Pirámides enormes enterradas dentro de otras, ofrendas de jade y oro, santuarios intactos y hasta descubrimientos de ADN que han cambiado lo que creíamos saber sobre los sacrificios humanos. Si continúas leyendo, descubrirás los hallazgos más impactantes de Chichén Itzá.
La pirámide dentro de la pirámide: las subestructuras ocultas de El Castillo

El Castillo o Templo de Kukulcán puede parecer a primera vista una simple pirámide. Sin embargo, es en realidad una especie de muñeca rusa de piedra.
De acuerdo a investigaciones arqueológicas, la estructura visible fue construída sobre otras edificaciones más antiguas. Esta capa externa, conocida también como la tercera etapa, fue construída en el siglo XII.
Dentro de esta estructura hay otra pirámide, conocida como la segunda etapa, que fue descubierta en 1931. En su interior está un altar con la escultura de un jaguar rojo incrustado de jade y una figura Chac Mool, una especie de mesa ritual para recibir ofrendas.
Finalmente, debajo de la segunda etapa, se encuentra la Subestructura 2 o primera etapa, descubierta mediante tomografías hechas en el 2016 por la UNAM y el INAH. Esta construcción mide 10 metros de altura y se estima que data del año 500.
¿Pero por qué los mayas construían una nueva pirámide encima de otra?
Una teoría es que cada nueva élite gobernante buscaba renovar y legitimar el poder de sus antecesores sin tener que destruir los edificios principales considerados sagrados.
El cenote oculto debajo de la pirámide de Kukulcán

La pirámide de Kukulcán reservaba algo aún más sorpresas en su interior. En el 2015, utilizando técnicas de tomografía eléctrica, investigadores encontraron un enorme cenote justo debajo de El Castillo.
Este cuerpo de agua se encuentra a veinte metros bajo la base de la pirámide, aproximadamente, y su existencia ha generado muchas dudas en los expertos.
¿Fue que la pirámide se construyó ahí precisamente por la presencia del cenote?
¿Acaso el cenote representaba el inframundo maya conocido como Xibalbá? Pues para los mayas los cenotes eran lugares sagrados por ser las puertas de comunicación con el mundo de los muertos y de las deidades.
El descenso de la serpiente de sombra de Kukulcán en los equinoccios

Durante los equinoccios de primavera y otoño, la pirámide de Kukulcán es visitada por miles de personas para presenciar uno de los fenómenos más impresionantes heredado por los mayas.
Al caer la tarde, varios triángulos de sombra se plasman a un costado de la escalinata norte hasta unirse en la base con una enorme cabeza de serpiente esculpida en piedra, dando una ilusión de que una serpiente gigante desciende del cielo.
Esta es la representación de Kukulcán, el dios maya de la luz, la fertilidad, la vida, el conocimiento y de los vientos. También conocido como la serpiente emplumada, equivalente al Quetzalcóatl del centro de México.
La precisión del fenómeno es extraordinaria. Lo que hace debatir a los investigadores sobre sí tal efecto fue diseñado intencionalmente.
Sin embargo, la mayoría coincide en que es obvio que los constructores mayas de aquellos tiempos poseían avanzados conocimientos astronómicos.
¿Cómo eran capaces de construir algo así a la perfección sin la tecnología actual? Y sobre todo, ¿cómo la obtuvieron?
El calendario maya codificado en la arquitectura de El Castillo

El fenómeno de la serpiente emplumada descendiendo de sus escalones no es el único secreto que guarda la pirámide de Kukulcán. Esta estructura también funciona como un gigantesco calendario de piedra.
Por ejemplo, cada uno de sus cuatro lados posee noventa y un escalones, que en total suman 364. Si añadimos la plataforma superior, en total son 365, que son los días del año solar.
Adicionalmente, la estructura posee nueve plataformas escalonadas que están divididas por la gran escalinata central en 18 secciones, el mismo número de meses que tiene el calendario solar maya.
Como puedes ver, la pirámide no era sólo una simple estructura o templo, era una representación exacta del tiempo y de todos los conocimientos de matemáticas, astronomía y geometría del pueblo maya.
No por nada fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988 y una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo Moderno en el 2007.
El Cenote Sagrado y el saqueo de Edward Thompson

Lamentablemente, el Cenote Sagrado sufriría un devastador accidente.
Entre 1904 y 1911, el diplomático estadounidense Edward Herbert Thompson, compró la hacienda donde se encontraba Chichén Itzá por apenas 300 pesos, lo que en la actualidad equivale a poco más de quinientos mil pesos.
Movido por la ambición, utilizó una draga mecánica para extraer ilegalmente del cenote más de treinta mil piezas arqueológicas, incluyendo armas de madera, restos humanos y joyas de jade y oro.
Esto lo hizo durante años, utilizando métodos arqueológicos extremadamente destructivos. Sin importarle que sus hallazgos habían confirmado que el cenote era un importante lugar ritual.
Varias de estas piezas importantes fueron vendidas en el extranjero, principalmente al Museo Peabody de la Universidad de Harvard.
Aunque el gobierno mexicano inició acciones legales en 1926, la Suprema Corte de Justicia falló a favor de los herederos de Thompson en 1944, dejando el delito impune.
Entre 1970 y 2008 el Museo Peabody devolvió algunas piezas a México. Sin embargo, la mayoría permanece en Estados Unidos y el daño al sitio arqueológico ya estaba hecho.
La cueva-santuario de Balamkú y sus ofrendas intactas de Tláloc
En 2019, los arqueólogos hicieron otro descubrimiento impresionante. Encontraron la cueva de Balamkú, un santuario que había permanecido cerrado por más de mil años.
En su interior, se encontraron más de un centenar de objetos rituales prácticamente intactos, entre los cuales sobresalen vasijas, incensarios y ofrendas que estaban casi tal cual los habían dejado los mayas. Muchas de estas piezas estaban asociadas con Tláloc, el dios de la lluvia.
Gracias a este descubrimiento se supo que el dios maya Chaac no era la única deidad asociada a la lluvia, pues varias ofrendas de Balamkú estaban dirigidas a Tláloc, el dios mexica del agua, la fertilidad, la lluvia y las tormentas.
También reveló que las ofrendas estaban en galerías recónditas y difíciles de acceder porqué los antiguos mayas realizaban sus peticiones y sacrificios de agua en el inframundo o Xibalbá, durante períodos de sequía severa.
El observatorio El Caracol y la observación de Venus

Otra construcción extraña dentro de Chichén Itzá es El Caracol, nombre que proviene de una escalera en su interior que tiene forma de espiral.
Aunque todavía existe debate sobre el uso exacto de este edificio, muchos expertos creen que su uso estuvo relacionado con la observación astronómica.
Esto se debe a que sus ventanas y alineaciones coinciden con fenómenos celestes, especialmente con las posiciones de Venus, el cual era un planeta de enorme importancia para los mayas, pues sus ciclos se asociaban con la adivinación, rituales y la guerra.
El Gran Juego de Pelota y su enigma acústico

El Gran Juego de Pelota de Chichén Itzá es el recinto de pelota más imponente y simbólico de Mesoamérica, aunque su mayor misterio no está en su función ritual, sino en su sorprendente acústica.
En la plaza del Juego de Pelota, el fenómeno acústico distintivo es que si aplaudes, dicho aplauso se repite siete veces con gran nitidez, lo que permite incluso escuchar susurros desde el extremo opuesto de la cancha.
Por otro lado, si aplaudes frente a las escalinatas de la pirámide de Kukulkan, el eco produce un sonido similar al canto de un quetzal.
Algunos investigadores piensan que el efecto fue una consecuencia accidental de la arquitectura, pero hasta el momento ambos efectos están siendo estudiados por la arqueoacústica, la cual analiza cómo los mayas lograron integrar el sonido en su arquitectura para sus rituales y cosmogonía.
El Tzompantli, el Chac Mool y el debate tolteca-maya

Cuando recorres Chichén Itzá encontrarás elementos poco comunes en otras ciudades mayas.
Uno de estos es el Tzompantli, una plataforma usada en Mesoamérica donde se exhibían cráneos humanos.
Otro objeto es el Chac Mool, una escultura de origen precolombino que consiste de una persona reclinada que sostiene un recipiente sobre su abdomen y mira de costado.
Esto crea muchas incógnitas sobre el lugar.
¿Acaso Chichén Itzá fue conquistada por los toltecas procedentes del centro de México? ¿O fueron los mismos mayas quienes adoptaron estos elementos culturales extranjeros?
Los sacrificios de niños y gemelos revelados por el ADN antiguo (2024)

No hace mucho, en el 2024, Chichén Itzá revelaría un secreto impactante después de que un equipo internacional analizó el ADN de decenas de restos humanos encontrados cerca del Cenote Sagrado.
Los resultados revelaron que muchos de los niños sacrificados en rituales eran varones y muchos de ellos estaban emparentados.
De hecho, se logró identificar varios familiares cercanos e incluso pares de gemelos, los cuales se creen eran para honrar a los Héroes Gemelos de la mitología maya o Popol Vuh, que simbolizan los ciclos de sacrificio y renacimiento.
Esto sugiere que los niños seleccionados eran de la misma familia o comunidad cerca de la zona, a diferencia de la creencia de que las víctimas eran capturadas de regiones lejanas.
Además, los restos óseos no presentaban marcas de extracción del corazón ni señales de decapitación, lo que indica que este sacrificio —o posible entierro ritual— fue distinto de los descritos en otros contextos arqueológicos mayas y de las narrativas recogidas por las crónicas coloniales.
Hasta el momento estas incógnitas siguen sin respuestas.
Chichén Itzá: una ciudad maya que aún guarda secretos
Pocas ciudades antiguas han revelado tantos secretos como Chichén Itzá. Pirámides enterradas, cenotes sagrados y edificios con referencias al tiempo, el movimiento de los astros y creencias religiosas.
Sin embargo, apenas estamos empezando a comprender los misterios de la gran ciudad de Kukulcán y cómo vivían sus habitantes.
Y a ti, ¿qué misterio de Chichén Itzá te da más curiosidad de descubrir?
